Tratando de terminar su última historia antes de que sea
hora de irse de vacaciones, David riñe con su amante Peter por interrumpir su
tren de pensamiento, justo cuando las palabras están fluyendo.
Él se siente aún
más culpable cuando se encuentra con que Peter ha preparado una cena especial
para él, horneando un pastel del día de la dulzura, y David ni siquiera considera
el día de la dulzura una autentica festividad. Pero después de casi veinte años
juntos, David sabe exactamente cómo hacer que las cosas mejoren con Peter...
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