
En toda mi vida sólo ha habido un amante que me ha hecho sentir algo
real. Su nombre era Christian y no sé dónde está ahora, o si piensa en
mí como yo siempre pienso en él. Lo único que sé es que no hay perdón
por los pecados que he cometido y, no especialmente, para los que he
cometido en su contra.
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