Sacó su hinchada polla de sus pantalones y
la apretó entre sus manos lo suficientemente duro como para sentir
dolor. Quería sentir dolor, un dolor físico que ahogara el dolor que
sentía en su corazón. Volvió a tumbarse en la cama, boca arriba sin
dejar de mirar las cadenas, sintiendo cómo las lágrimas se deslizaban
por sus mejillas, al tiempo que comenzó a bombear con fuerza su polla
una y otra vez. Sus gemidos de placer se mezclaron con su llanto por
haber perdido a la única persona a la que había amado, sin saber, desde
que había ido la primera vez allí. Se agitó en la cama, desgarrado por
los sentimientos de pérdida, culpa y pasión que lo invadían y, cuando se
vino en su propio vientre, no fue un grito de placer lo que abandonó su
garganta… si no de desesperación.Importante
Recopilación de libros que se encuentran en la web. No formamos parte del trabajo de traducción, ni edición de dichos libros.
lunes, 24 de septiembre de 2018
Sacó su hinchada polla de sus pantalones y
la apretó entre sus manos lo suficientemente duro como para sentir
dolor. Quería sentir dolor, un dolor físico que ahogara el dolor que
sentía en su corazón. Volvió a tumbarse en la cama, boca arriba sin
dejar de mirar las cadenas, sintiendo cómo las lágrimas se deslizaban
por sus mejillas, al tiempo que comenzó a bombear con fuerza su polla
una y otra vez. Sus gemidos de placer se mezclaron con su llanto por
haber perdido a la única persona a la que había amado, sin saber, desde
que había ido la primera vez allí. Se agitó en la cama, desgarrado por
los sentimientos de pérdida, culpa y pasión que lo invadían y, cuando se
vino en su propio vientre, no fue un grito de placer lo que abandonó su
garganta… si no de desesperación.
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