Lo primero que not贸 Brian fue el mal sabor en su boca seca, como si un perro hubiese vaciado sus intestinos. Movi贸 sus labios y aspir贸 aire para deshacerse de la vil sensaci贸n. Se dio cuenta de que estaba acostado e intent贸 sentarse, pero su cuerpo respondi贸 con lentitud.
Despu茅s de unos segundos de lucha, logr贸 mover sus brazos y levantar los hombros, pero su frente choc贸 contra una superficie dura.
- ¡Ay! ¿Qu茅 demonios? ⸺Brian murmur贸 con voz ronca. Intent贸 ver lo que golpe贸, pero sinti贸 que ten铆a los p谩rpados cerrados -. ¿Por qu茅 no puedo abrir los ojos?